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Danilo Arbilla compara la investigación de la Cancillería con un episodio de 1970 que terminó con un funcionario señalado

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20/9/2026, 7:41:06 p. m.

Danilo Arbilla compara la investigación de la Cancillería con un episodio de 1970 que terminó con un funcionario señalado

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Resumen

Una columna de opinión firmada por Danilo Arbilla y publicada en Diario Correo de Punta del Este afirma que la Cancillería inició una investigación interna a raíz de la nota enviada a legisladores con sugerencias sobre el stand de Gran Bretaña. El texto compara ese movimiento con un episodio de 1970, cuando la filtración de una eventual negociación con los Tupamaros terminó con el embajador Carlos Giambruno asumiendo el costo y el canciller Jorge Peirano Facio quedando a salvo. El material no cita documentos oficiales ni una segunda fuente que confirme los hechos actuales.

Según publica Diario Correo de Punta del Este en una columna de opinión firmada por Danilo Arbilla, la Cancillería inició una investigación interna a raíz de la nota que el ministerio envió a legisladores con sugerencias sobre el stand de Gran Bretaña. El columnista describe ese paso como la búsqueda de un chivo expiatorio, algo que, asegura, ocurre a menudo, y lo compara con un episodio ocurrido 56 años antes, en 1970, cuando una filtración periodística sobre una eventual negociación con los Tupamaros terminó con el costo político puesto sobre un funcionario de carrera y no sobre el canciller de entonces.

El texto no precisa qué decía la nota dirigida a los legisladores ni qué fue exactamente lo que la Cancillería consideró un error, de modo que el motivo de fondo del episodio no surge del material consultado. La interpretación que sí ofrece el autor es sobre la reacción: a su juicio, abrir una investigación en estas circunstancias equivale a salir a buscar un responsable individual, un mecanismo que, escribe, se repite con frecuencia. Para argumentarlo retrocede a 1970, un año que describe como especialmente complicado, y reconstruye una seguidilla de hechos que, sostiene, terminaron de la misma manera: con un funcionario pagando el costo de una situación que había escalado por encima de él.

El antecedente arranca el 28 de julio de 1970, cuando los Tupamaros secuestraron al juez Daniel Pereira Manelli con el objetivo declarado de juzgarlo y de meter miedo y presión al resto. Cuatro días después, el 31, secuestraron al norteamericano Dan Mitrione —herido en la instancia—, un experto en seguridad que, según el relato del columnista, sus raptores describían como especialista en tortura y que había llegado a Uruguay en el marco de un programa de la AID. Esa misma mañana intentaron secuestrar sin éxito a dos diplomáticos estadounidenses, Michael Gordon Jones, primer secretario de la Embajada, y Nathan Ronsenfeld, agregado cultural, y secuestraron al cónsul de Brasil, Aloysio Dias Gomide. El 5 de agosto fue liberado el juez Pereira Manelli —dejó de ser una prioridad y estorbaba, apunta el autor— y el 7 de agosto fue secuestrado el técnico agrario estadounidense Claude Fly, que trabajaba en un programa con el Ministerio de Ganadería. Esa misma jornada la policía detuvo en la calle Almería a la plana mayor del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, con Raúl Sendic a la cabeza, en una operación que, según la columna, desmanteló prácticamente toda la primera línea y buena parte de la segunda. El lunes 10 de agosto Dan Mitrione fue encontrado muerto, acribillado a balazos, después de que sus captores anunciaran que lo ejecutarían ante la negativa del gobierno a negociar. A 24 horas de los primeros raptos, los Tupamaros habían exigido la liberación de unos 140 presos, muchos de ellos de primera línea, en canje por Mitrione; el 2 de agosto formalizaron la propuesta con plazos y ultimátum. Hubo presiones de todo tipo, agrega el texto, incluida una carta directa del presidente estadounidense Richard Nixon al presidente uruguayo Jorge Pacheco Areco. Pasado largamente el mediodía del 3 de agosto, tres periodistas acreditados en el Palacio Estévez —el propio Arbilla, por La Mañana, un colega de otro diario y un corresponsal de agencia— abordaron al canciller Jorge Peirano Facio cuando terminaba de reunirse con Pacheco Areco, y el diálogo fue breve: consultado sobre si había alguna decisión respecto de la propuesta tupamara, el canciller respondió que se estaba estudiando; preguntado si se iba a negociar, contestó que estaba entre las opciones a consideración. Hasta ese momento, recuerda el columnista, la posición del gobierno había sido siempre la de no negociar con delincuentes.

La filtración de esa respuesta se difundió por una radio y desató una pelea interna: voceros del gobierno y allegados al presidente salieron a desmentir la noticia, y muchos deslizaban que, si había sido Peirano, Pacheco lo echaba. El texto menciona rivalidades internas y celos por la influencia del canciller. La propia Cancillería salió a desmentir con premura, pero no la noticia, sino que hubiera sido el canciller quien la dio: se atribuyó el hecho a una imprudencia del director de Política Exterior, el embajador Carlos Giambruno, que fue el funcionario que pagó el costo. La noticia cambió y la mayoría de los medios dio lo que el autor llama la versión Giambruno; La Mañana no publicó nada, con la frase que entonces pronunció el Dr. Carlos Manini Ríos: que no había noticia porque el gobierno mantenía su posición de siempre y lo demás eran chismes de aldea. Peirano, concluye el columnista, se salvó, pero por unos meses y no terminó bien. Sobre el episodio actual, el texto no informa qué pasos seguirá la investigación ni quién quedará alcanzado por ella, y tampoco da cuenta de reacciones oficiales al respecto. El autor cierra con una apreciación personal: hoy y aquí, escribe, no va a haber problemas, cree.

El propio Danilo Arbilla, autor de la columna, es quien sostiene la lectura central del texto: que la investigación abierta por la Cancillería equivale a la búsqueda de un responsable individual. El material también reproduce el diálogo que tres periodistas mantuvieron el 3 de agosto de 1970 con el entonces canciller Jorge Peirano Facio en el Palacio Estévez —quien dijo que la propuesta tupamara “se está estudiando” y que la negociación “está entre las opciones a consideración”— y la frase del Dr. Carlos Manini Ríos para explicar por qué La Mañana no publicó la noticia: “no hay noticia, el gobierno mantiene su posición de siempre. Lo demás son chismes de aldea”.

Este dato no pudo ser confirmado por una segunda fuente al cierre de esta edición: Ni la existencia de la investigación interna en la Cancillería ni el contenido de la nota enviada a legisladores sobre el stand de Gran Bretaña cuentan con un respaldo distinto al de la columna de opinión de Diario Correo de Punta del Este: no hay comunicado oficial, documento ni segunda fuente que los confirme de forma independiente. La reconstrucción de los hechos de 1970 es, a su vez, la que hace el columnista, sin que el material cite documentos de época.

Mencionados en esta nota: Cancillería, Carlos Giambruno, Carlos Manini Ríos, Dan Mitrione, Daniel Pereira Manelli, Danilo Arbilla, Diario Correo de Punta del Este, Jorge Pacheco Areco, Jorge Peirano Facio, Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, Palacio Estévez, Raúl Sendic, Richard Nixon