La ONU alertó por la expansión de los combates en el norte de Etiopía y el uso de drones contra civiles
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25/9/2026, 8:51:02 p. m.
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Resumen
La ONU advirtió este viernes que sigue gravemente preocupada por el deterioro de la seguridad en el norte de Etiopía, donde los combates se extienden por múltiples frentes y afectan las operaciones humanitarias. El organismo se declaró particularmente inquieto por los informes sobre el uso de drones y los incidentes con civiles, y pidió a las partes máxima contención y diálogo. La escalada amenaza con devolver al país a la guerra total en el norte que estalló en Tigray en 2020 y que terminó con el acuerdo de paz de noviembre de 2022.
La ONU advirtió este viernes que sigue "gravemente preocupada" por el continuo deterioro de la situación de seguridad en el norte de Etiopía, donde los combates se extienden por múltiples frentes y afectan cada vez más las operaciones humanitarias. En su briefing de prensa en Nueva York, el portavoz del organismo, Stéphane Dujarric, señaló que la ONU está "particularmente inquieta por los informes sobre el uso de drones, así como por incidentes que causan daño a civiles", y volvió a instar a todas las partes a "ejercer la máxima contención y resolver sus diferencias mediante el diálogo". El secretario general, António Guterres, sigue los acontecimientos de cerca y mantiene contactos con líderes en Nueva York para intentar desescalar una crisis que amenaza con devolver al país a la guerra total en el norte, la que estalló en Tigray en 2020.
Sobre qué detonó esta nueva escalada, no disponible en la fuente. Lo que el material sí pone en el centro es el cuadro que sostiene la alarma: los combates ya no se concentran en un frente único, se multiplican los reportes sobre drones y hay episodios de daño a civiles, un escenario que, según la ONU, pone en riesgo la paz alcanzada en 2022.
Esa paz es, justamente, el punto de referencia. La guerra de Tigray se extendió entre 2020 y 2022: comenzó cuando las tensiones políticas entre el gobierno federal de Etiopía y el entonces partido gobernante de la región, el TPLF, derivaron en enfrentamientos entre tropas gubernamentales y milicias tigrayanas en noviembre de 2020. Fuerzas de Eritrea se sumaron del lado del Gobierno y el conflicto se expandió a regiones vecinas, con la ONU documentando atrocidades generalizadas y advirtiendo sobre condiciones similares a la hambruna antes de que terminara dos años después. El organismo celebró el acuerdo de paz de noviembre de 2022, alcanzado con mediación de la Unión Africana, aunque siguió marcando el lento avance de su implementación como un riesgo para esa paz, hoy otra vez amenazada.
El frente humanitario es donde esa amenaza ya se siente. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) advirtió que la escalada corre el riesgo de sumarse a necesidades que ya eran sustanciales, incluidas las de civiles desplazados por combates anteriores en Tigray, en un área que además registra precipitaciones por debajo del promedio vinculadas al patrón climático de El Niño. Según el briefing, el domingo pasado un ataque con drones en el noroeste de Tigray alcanzó un camión que transportaba ayuda alimentaria para personas desplazadas internas, los cierres de rutas pausaron o desviaron movimientos humanitarios previstos y las operaciones en partes de Amhara enfrentan restricciones significativas, entre ellas la confiscación de vehículos humanitarios por grupos armados. De acuerdo con reportes periodísticos citados en el material, los servicios de internet y telefonía están mayormente cortados en Tigray, donde muchos dependen de transacciones bancarias y móviles ante la falta de acceso a efectivo y cajeros automáticos. La ONU subrayó que todas las partes deben garantizar un acceso seguro y sin obstáculos para que los socios humanitarios lleguen a quienes lo necesitan, dondequiera que estén.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, emitió este viernes una declaración en la que se dijo profundamente alarmado por la escalada y urgió a todas las partes a bajar la tensión y evitar una vuelta a la guerra total; según su oficina, ataques aéreos reportados alcanzaron cinco escuelas en Tigray el 22 de septiembre y un ataque con morteros dos días después mató a civiles en Kobo, en Amhara. Del lado diplomático, el secretario general António Guterres sigue los acontecimientos de cerca y el enviado especial para el Cuerno de África, Guang Cong, está en contacto con interlocutores nacionales y regionales y coordina estrechamente con socios, incluida la Unión Africana y el organismo regional IGAD, para apoyar la reanudación del diálogo en el marco del acuerdo de 2022, según detalló Dujarric.
Documentos y fuentes
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Mencionados en esta nota: Amhara, António Guterres, Etiopía, Guang Cong, IGAD, Kobo, Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), Organización de las Naciones Unidas (ONU), Stéphane Dujarric, TPLF, Tigray, Unión Africana, Volker Türk