La ONU pide por 34ª vez el fin del embargo a Cuba, con el respaldo más bajo en 20 años
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28/10/2026, 9:41:16 p. m.
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Resumen
La Asamblea General de la ONU aprobó por 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones su resolución anual pidiendo el fin del embargo de Estados Unidos a Cuba, el respaldo más bajo en dos décadas frente al 165 a 7 del año pasado. El texto, presentado por Cuba, nombra la ley Helms-Burton de 1996 e insta a derogar normas de alcance extraterritorial similares. En el debate, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla atribuyó al bloqueo el deterioro del sistema de salud cubano y el embajador Mike Waltz respondió que «no hay bloqueo».
La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el miércoles, por 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, su resolución número 34 reclamando el fin del embargo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba: el respaldo más bajo que ese texto consigue en dos décadas. El año pasado la misma resolución había sido adoptada por 165 votos contra siete, con 12 abstenciones. El texto, presentado por Cuba, invoca los principios de la Carta de la ONU sobre igualdad soberana, no injerencia en los asuntos internos y libertad de comercio y navegación.
La votación llegó en un momento especialmente duro para la isla, que atraviesa una crisis energética severa agravada por un embargo de combustibles de Estados Unidos dispuesto tras la entrega a Nueva York del presidente de Venezuela, de acuerdo con la crónica del servicio de noticias de la ONU. La Asamblea vota esta resolución todos los años desde 1992, y el texto presentado por La Habana nombra la ley estadounidense Helms-Burton, de 1996, cuyo alcance extraterritorial afecta a empresas y personas de otros países, al tiempo que insta a los Estados con leyes similares a derogarlas. La resolución sostiene además que las medidas más duras aplicadas desde 2017 revirtieron el alivio de 2015 y 2016.
Ese historial es el que permite leer la votación del miércoles en perspectiva. En 1992, cuando la Asamblea votó por primera vez, 59 países acompañaron la resolución, tres la rechazaron y 71 se abstuvieron. El apoyo máximo llegó a 191 votos en 2015 y 2017, durante y poco después del deshielo bajo el presidente Barack Obama, y en 2016 Estados Unidos se abstuvo por primera vez.
Con 130 votos, la resolución queda en su nivel más bajo en dos décadas, y el recuento anual es, según la propia lectura de la ONU, el termómetro de la relación entre Washington y La Habana. En lo formal, el texto insta a los Estados con leyes de alcance extraterritorial parecido al de la Helms-Burton a derogarlas y reafirma los principios de la Carta sobre igualdad soberana y libertad de comercio y navegación. Sobre esa interpretación del embargo cruzaron posiciones las dos delegaciones.
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, rechazó la premisa del debate: «No hay bloqueo», afirmó, y apuntó a más de U$S 876 millones en exportaciones estadounidenses a la isla en los primeros ocho meses de 2026, además de envíos desde Canadá, España, México, China, Rusia, la Unión Europea y agencias de la ONU. Sostuvo que la riqueza del país no desapareció, sino que «cambió de manos», de los cubanos comunes a una élite gobernante, y acusó al monopolio empresarial manejado por los militares de acaparar recursos. Un voto contra la resolución era, dijo a los delegados, «lo único que se interpone entre el régimen cleptocrático comunista y otra victoria propagandística a costa del pueblo cubano». Del otro lado, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla respondió con un contador en pantalla que mostraba lo que el embargo le había costado a la isla desde que el debate abrió el martes: más de U$S 22,9 millones. Responsabilizó al embargo por estrangular el sistema de salud: dijo que la mortalidad infantil se duplicó, que decenas de miles de cirugías fueron postergadas o canceladas, que las medicinas contra el cáncer no pudieron entrar y que los tratamientos fabricados en Cuba para el Alzheimer y la demencia no pudieron salir. Rodríguez afirmó también que Estados Unidos está en manos de una plutocracia y no tiene autoridad para hablar de democracia. «Lo que Cuba exige es que la dejen en paz», dijo. «Cuba no es una amenaza, el bloqueo lo es».
Documentos y fuentes
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Mencionados en esta nota: Asamblea General de las Naciones Unidas, Bruno Rodríguez Parrilla, Cuba, Estados Unidos, Mike Waltz