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Latinobarómetro: los partidos políticos quedan últimos en confianza en Uruguay, según la columna de Opinar (San José)

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12/10/2026, 11:43:18 a. m.

Latinobarómetro: los partidos políticos quedan últimos en confianza en Uruguay, según la columna de Opinar (San José)

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Resumen

El Latinobarómetro difundió en octubre de 2026 una nueva medición de confianza en las instituciones, y una columna publicada por Opinar (San José) recogió sus cifras: 23% confía en los partidos políticos, 65% no se siente representado por el Parlamento, 75% desconfía del uso de los impuestos y 45% aceptaría un gobierno no democrático si resuelve sus problemas. El texto, firmado por Daniel Manduré, señala que en Uruguay los partidos quedaron últimos en la lista del informe y que la percepción de eficacia del Estado cayó 20 puntos, del 51% en 2011 al 31% en 2026. Las cifras llegan a través de esa única columna, sin que el material recibido incluya el informe original del Latinobarómetro.

Según publicó Opinar (San José) en una columna firmada por Daniel Manduré, el Latinobarómetro difundió en octubre de 2026 los resultados de su última encuesta sobre confianza en las instituciones y en el sistema democrático, y en Uruguay los partidos políticos aparecen en el último lugar de esa lista. La columna, titulada “La política frente al espejo”, cita cuatro cifras del informe: 23% que confía en los partidos políticos, 65% que no se siente representado por el Parlamento, 75% que desconfía del mal uso de los impuestos y 45% que aceptaría un gobierno no democrático si resuelve sus problemas. El texto no aclara si esos porcentajes corresponden a Uruguay o al promedio de la región; sí presenta como uruguayo el 75% sobre los impuestos y agrega que, en confianza en los partidos, el país está por encima del promedio regional, aunque los partidos figuren últimos dentro del informe.

El material no reporta por qué el Latinobarómetro relevó estos datos ni qué explica estadísticamente los resultados. Lo que sí ofrece es la interpretación del autor de la columna, para quien la desconfianza “no nace por generación espontánea”: según escribió, la credibilidad se desgasta cuando las instituciones pierden capacidad de respuesta, cuando se promete y no se cumple, cuando se despilfarra dinero público, cuando el Estado está “gordo” donde no debe y “flaco” donde se necesita, o cuando el ciudadano percibe que el político gasta más energías en disputas internas que en resolver problemas. Manduré apuntó también a los partidos cuando protegen a uno de los suyos sin investigar lo suficiente o sin medidas ejemplarizantes, y sostuvo que “nadie tiene el cheque en blanco otorgado por la ciudadanía”.

El propio artículo aporta el único antecedente comparativo que maneja: la percepción de eficacia del Estado cayó 20 puntos, al pasar del 51% en 2011 al 31% en 2026, un deterioro que el texto describe como notorio. Manduré dedica además un pasaje a explicar qué es el Latinobarómetro —una fuente de investigación que, según escribió, realiza alrededor de 20.000 entrevistas en 18 países de la región para medir la opinión y la evolución de la democracia y la confianza en las instituciones, y que se presenta como independiente de gobiernos y partidos—. No hay en el material otros antecedentes sobre el informe ni mediciones anteriores de las mismas preguntas.

La consecuencia que el texto pone sobre la mesa es política y de largo plazo. Para el autor, el riesgo no es que la ciudadanía deje de creer en la democracia como ideal, sino que empiece a pensar que no resuelve sus problemas; y que, al dejar de creer en la política, busque respuestas fuera de ella, terreno donde —advirtió— crecen el desencanto, la indiferencia, la antipolítica y los liderazgos autoritarios y populistas que prometen soluciones mágicas a problemas complejos. De ahí su llamado a “mirarnos al espejo” con autocrítica y a que los partidos construyan credibilidad con ejemplo y acciones, porque, escribió, “la credibilidad no se decreta, se conquista”. El material no menciona medidas, decisiones ni reacciones institucionales concretas a partir de estos datos.

El único firmante del material es Daniel Manduré, autor de la columna, cuyas valoraciones estructuran todo el texto: sostuvo que “no estamos tan bien como creemos”, que la desconfianza “no nace por generación espontánea” y que “la credibilidad se desgasta cuando las instituciones pierden capacidad de respuesta”. Escribió también que los partidos políticos “son instituciones que deben ofrecer ejemplos en conducta, responsabilidad y ética pública”, que su legitimidad “es una labor diaria” y que no le pueden reclamar confianza al ciudadano, porque deben construirla y ganarla. No hay otras voces citadas en el material, y las preguntas que el autor deja abiertas sobre la calidad del debate público y la escucha real de los dirigentes quedan planteadas sin respuesta en el texto.

Este dato no pudo ser confirmado por una segunda fuente al cierre de esta edición: Las cifras del Latinobarómetro citadas en la columna —23% de confianza en los partidos, 65% que no se siente representado por el Parlamento, 75% de desconfianza en el uso de los impuestos, 45% dispuesto a aceptar un gobierno no democrático y la caída de 20 puntos en la percepción de eficacia del Estado, del 51% en 2011 al 31% en 2026— no se pudieron verificar de forma independiente: llegan a través de una única columna de opinión y el material recibido no incluye el informe original del Latinobarómetro. Tampoco se pudo confirmar si esos porcentajes corresponden a Uruguay o al promedio regional, porque el texto no lo especifica.

Mencionados en esta nota: Daniel Manduré, Latinobarómetro, Opinar (San José), Parlamento, Uruguay