Maldonado 13°C · despejadoDólar (BROU): compra $38.90 · venta $41.40 (act. 20/9)
CódigoPúblico

Inteligencia en información.

Internacionales

Iker, de 22 años, dejó la ciudad para vivir sin luz ni agua corriente en una casa entre montañas

Verificado según el Código · v1.0

24/8/2026, 6:03:36 a. m.

El hecho ocurrió el 20/8/2026

Iker, de 22 años, dejó la ciudad para vivir sin luz ni agua corriente en una casa entre montañas

Ver infografía con los puntos clave

Resumen

Iker, un joven de 22 años, abandonó la ciudad para vivir en una casa entre montañas, donde no hay suministro eléctrico ni agua corriente. Instaló paneles solares, usa un pozo y recolecta agua de lluvia, y se dedica al cuidado de animales y cultivos.

Iker, un joven de 22 años, dejó la ciudad para instalarse en una casa oculta entre las montañas, donde vive sin suministro eléctrico ni agua corriente. Así lo contó La Nación, que dedicó un artículo a su historia de autosuficiencia. El medio señaló que, pese a no tener experiencia rural ni manejo previo de ganado, preparó este cambio durante años con paciencia y convicción. Para resolver la falta de electricidad, montó un sistema de paneles solares junto a su primo, tras estudiar cada detalle por su cuenta; para el agua, utiliza un pozo propio y recolecta el caudal de lluvias mediante canalizaciones que luego pasan por un proceso de filtrado antes del consumo.

Detrás de esa decisión está la búsqueda de autonomía, según el relato del medio: Iker siempre quiso alejarse del ritmo frenético de las grandes urbes y conectarse con la naturaleza, para lo cual se preparó durante años con paciencia y convicción. La transición no surgió de un día para otro: tiempo antes de la mudanza definitiva, mientras aún habitaba en la ciudad, buscaba alternativas para acercarse a la dinámica del campo.

Antes de mudarse, mientras aún vivía en la ciudad, ya buscaba acercarse a la vida rural: compraba leche y huevos directamente a pequeños productores locales, pasaba largos momentos en espacios verdes y trataba de replicar en su rutina urbana las costumbres que adoptaría más tarde en la montaña. Aquella etapa previa, agregó La Nación, facilitó el desarrollo de la disciplina necesaria para el trabajo diario que hoy lleva a cabo sin pausa.

Hoy, cada jornada de Iker arranca con los primeros rayos del sol y la señal del gallo. La prioridad son los animales que conviven con él: inspecciona los corrales, verifica la comida y limpia los bebederos de cabras, patos, gallinas y un cerdo. Cuando las cabras producen leche, ordeña de manera manual temprano por la mañana. El resto del tiempo lo distribuye entre tareas físicas que varían según la época del año: corta leña para la calefacción, repara cercos, poda sus olivos y cultiva frutas y verduras en una huerta personal, con la meta de cubrir sus necesidades alimentarias básicas. A la par, junto a su hermano gemelo, lidera un proyecto comercial por internet que gestiona desde la misma finca, lo que le otorga la flexibilidad financiera para mantener las instalaciones, comprar insumos y sostener su estilo de vida. Hacia el futuro, planea incrementar el número de animales, extender el cultivo de sus propios productos, elaborar quesos de forma artesanal y optimizar la infraestructura de la propiedad.

Consultado por el medio, Iker reconoció que la comodidad urbana oculta el origen de los recursos esenciales. 'En la ciudad damos por hecho que siempre habrá luz y agua, pero acá tengo que conseguirlas por mí mismo. Todo es ponerse y así aprendés', sostuvo. Además, aclaró que su labor exige un compromiso constante y que no existe dinero fácil ni soluciones mágicas, sino un esfuerzo diario equivalente al de cualquier empleo convencional.

Este dato no pudo ser confirmado por una segunda fuente al cierre de esta edición: Todo el relato proviene de un único artículo de La Nación, sin fuente oficial ni segunda fuente independiente que confirme los hechos (la mudanza de Iker, su sistema de paneles solares, el pozo, etc.). Las declaraciones del protagonista están atribuidas al medio.

Cronología del caso

  1. 20/8/2026Gabriel Rolón: "Siempre habrá una herida, una ausencia que se siente a tu lado y te emocione con un recuerdo"
  2. 24/8/2026Iker, de 22 años, dejó la ciudad para vivir sin luz ni agua corriente en una casa entre montañas

Mencionados en esta nota: Iker