La COP17 arranca en Armenia con menos de la mitad de las metas nacionales de biodiversidad en camino
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18/10/2026, 7:41:02 a. m.
El hecho ocurrió el 17/10/2026
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Resumen
La COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica se reúne del 19 al 30 de octubre en Ereván, Armenia, en el punto medio del plazo para detener y revertir la pérdida de biodiversidad hacia 2030. Casi el 90% de las 196 partes fijó metas nacionales, pero menos de la mitad de las evaluadas van en camino de cumplirse y persisten brechas en financiamiento, capacidades y datos. El encuentro busca pasar de los compromisos a la implementación del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal.
La 17ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP17) se reúne desde el lunes 19 y hasta el 30 de octubre en Ereván, Armenia, justo en el punto medio del plazo que la comunidad internacional se fijó para detener y revertir la pérdida de biodiversidad hacia 2030. La cita llega con un balance desparejo: casi el 90% de las 196 partes del convenio estableció metas nacionales de biodiversidad, cerca del 60% desarrolló estrategias y planes de acción nacionales y más del 70% presentó informes nacionales, pero menos de la mitad de las metas nacionales evaluadas por las partes van en camino de cumplirse. A eso se suman brechas que persisten en financiamiento, capacidades, cooperación y en los datos necesarios para medir el progreso, y una ambición que todavía queda por debajo del objetivo de conservar el 30% de tierras y mares para 2030.
Ese balance desparejo es el que llega justo en la mitad del camino: la conferencia no responde a un hecho puntual sino al calendario del propio convenio, y su peso este año lo marca el reloj. Con 2030 a la vista, el encuentro tiene que hacer el inventario de lo hecho, identificar dónde los países se están quedando atrás y, sobre todo, discutir cómo acelerar la acción en los próximos cuatro años. El secretario general de la ONU, António Guterres, lo planteó en esos términos al hablar de una «guerra contra la naturaleza» que hay que terminar, y la reunión de Ereván aparece como el lugar donde esa discusión se vuelve concreta.
La vara con la que se mide ese avance es el Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal, acordado en 2022 como el plano mundial para detener y revertir la destrucción de la naturaleza. Contiene 23 metas para 2030 y cuatro objetivos de más largo plazo para 2050, y ataca los principales motores de la pérdida de biodiversidad: los cambios en el uso de la tierra y los mares, la explotación insostenible de especies, el cambio climático, la contaminación y las especies invasoras. Su ambición más conocida es el «30 by 30» —conservar el 30% de tierras y mares para 2030, el mismo año fijado para los Objetivos de Desarrollo Sostenible—, pero el acuerdo va más lejos: incluye financiamiento para la biodiversidad, la reforma de incentivos dañinos, la promoción de producción y consumo más sostenibles y la consideración de los impactos y dependencias de las empresas respecto de la naturaleza.
Con ese marco como vara, la cita armenia tiene por delante dos semanas de revisión y de definición de cómo se acelera la implementación. Para Armenia, el país anfitrión, el éxito pasa porque la COP17 sea a la vez una «COP de revisión» y una «COP de implementación». En la previa, el jueves, se lanzó un informe de Naciones Unidas que evalúa el progreso global bajo el marco de Kunming, y su contenido será uno de los insumos centrales de la discusión. El resultado de esas dos semanas se medirá, sobre todo, en la distancia que quede entre lo comprometido y lo efectivamente ejecutado sobre el terreno.
Ese diagnóstico fue el que sobrevoló la previa del encuentro. Guterres, que llamó a terminar con la «guerra contra la naturaleza», advirtió el viernes ante los líderes en Ereván que «a mitad de camino hacia 2030, Ereván es nuestro momento de rendición de cuentas», y recordó que de la biodiversidad dependen los alimentos que comemos, el agua que bebemos y el aire que respiramos. El embajador Hovhannisyan, por su parte, dijo a UN News que «no podemos tratar 2030 como una fecha lejana» y que «las decisiones que se tomen en Ereván tienen que ayudar a cerrar la brecha entre los compromisos y los resultados sobre el terreno». Matevosyan, el ministro de Ambiente armenio que presidirá la conferencia, ordenó la secuencia en tres tramos: la COP15 produjo el marco, la COP16 avanzó en los mecanismos para implementarlo y a la COP17 le toca establecer «dónde estamos, qué está funcionando, dónde el progreso se queda corto y qué tiene que cambiar». Y Schomaker, al presentar el informe de la ONU, sintetizó el desafío en tres frases: «Sabemos dónde estamos. Sabemos dónde están las brechas. Ahora tenemos que trabajar juntos para cerrarlas».
Documentos y fuentes
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Mencionados en esta nota: António Guterres, Astrid Schomaker, Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP17), Ereván, Armenia, Hambardzum Matevosyan, Hovhannisyan, Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal, Naciones Unidas